La niña o la novia del Parque Rodo

Publicado: 9 mayo, 2012 en Casos
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El Uruguay tiene una rica tradición de leyendas urbanas y mitos. Algunos son trágicos y terroríficos otros son lindas leyendas que a pesar de su contenido paranormal nos dejan una enseñanza o moraleja incluso hasta una impresión de buenos valores.

Esta historia no es ajena a esas historias “fantasmales” que nos dejan su marca.

Se sitúa en el Montevideo antiguo, un Montevideo en el cual la clase alta se encontraba bien diferenciada de la humilde o del ejército. La fineza, los modales y las vestimentas pomposas en las mujeres era el toque de distinción que dibujaba los paisajes de esos días. Los hombres que no se quedaban atrás, brindaban su tiempo y dedicación a sus finos trajes y bigotes perfectamente cortados para aquellos que lo tenían.  El sombrero era el accesorio infaltable a la hora de salir a pasear.

En esa época se sitúa nuestra historia. En pocitos donde ahora se encuentra un Shopping pero antiguamente era una cárcel, se encontraba una de las más lujosas zonas de nuestra capital, donde se juntaban las lujosas casas con los primeros edificios.

Era un punto de encuentro muy común entre la “muchachada”, las canteras del parque rodó, donde Las mujeres salían a caminar junto a sus amigas por la rambla con sus sombreros largos y los hombres ostentaban sus vehículos de época y charlaban sobre la economía, política y dios sabe que más.

Irene (así se llamaba), se encontraba recorriendo la  rambla junto a su madre cuando de repente de frente cegada por el sol (que venía cayendo en la tarde), solo pudo distinguir una silueta bien masculina que se aproximaba hacia las damas. Cuando pudo aclarar la visión, se dio cuenta que la silueta pertenecía a un soldado que se acercaba hacia las mujeres. Un jovencito de no mas de 22 años, fusil en mano y el casco un tanto corrido, me animaría a decir que hasta mal colocado.  Se acercó a ambas señoras y con un tono muy bonachón y pausado, como es característico de la gente del interior, le dijo a ambas mujeres: “buenas tardes señoras”, esas palabras le sirvieron a Irene para caer rendida en sus ojos, bajando la mirada al piso y sin dar respuesta se ruborizo y continuo la marcha muy apresurada para que no se percataran de su “situación”.

El joven soldado después de su atrevido saludo,  quedo también flechado por la “niña” de ojos claros y cabellos como fibras de oro.

Muchos dicen que cuando el amor llega nada importa, y así fue que  a pesar de que ambas mujeres apresuraron la marcha el se dio la vuelta y las persiguió hasta alcanzarlas, porque sabia que no podía perder la oportunidad de mirarla nuevamente.

Al alcanzarlas, la madre casi como cómplice y sabiendo que con solo mirarle los ojos encontraba la mirada que flecho su matrimonio se separo de ambos, intentando darles esa “privacidad” que necesitaban.

Increíblemente parecía que se conocían desde hacia años, y el amor no se hizo esperar, eran tiempos complicados, y no era tan fácil estar en pareja o cotejar a una mujer sin autorización de sus padres.

Fue por eso mismo que con complicidad de la madre como aliada de un cupido, siguieron encontrándose por casi dos meses en la rambla del Parque Rodó, y las canteras fueron testigos del amor más puro que pudo existir.

Sin embargo, comenzó a retirarse el verano y eso significo que las caminatas al sol también terminarían.

Esta situación llevaba a que el humilde soldado se viera obligado a pedirle al padre de Irene “permiso” para poder cotejarla y así continuar con su amor.

Por increíble que parezca, ya deben de saber que la historia no va a mejorar, porque su padre un poderoso señor, muy adinerado, que ostentaba un titulo político y se encontraba muy bien vinculado con las más altas castas, “pego el grito en el cielo” al saber que su hija quería compartir su felicidad al lado de un soldado raso.

El enamorado muchacho, intento por todos los medios acercarse al padre para contarle de su dicha, pero el padre ya enterado de lo que tramaba, le evitaba a toda costa y no dejaba que el muchacho se acercase a su casa o a los lugares que frecuentaba Irene.

La niña, a pesar de sus llantos y tristezas no conseguía enternecer al padre para que entendiera que el amor no tenía que ver con estatus social o riqueza y que la felicidad al lado de quien amaba no costaba nada.

El arreglo.

En esos tiempos los favores entre colegas eran algo muy común, como lo es ahora, pero la palabra de un hombre valía y mucho. Y fue as que en una de las reuniones a las que asistía la clase adinerada en el palacio salvo, el padre Irene conoció a un militar de muy alto rango, sediento de dinero y poder, adicto a la guerra que no tenía, e invasor de tierras, en su mente retorcida.

“El arreglo así se hará señor”, fueron las palabras que lograron entender testigos que los juntaron en el momento del acuerdo y que desencadenaría la desgracia.

Y así fue que el enamorado muchacho, fue enviado a prestar servicio en un cuartel alejado de Artigas, sin poder despedirse de Irene, prácticamente “preso” se lo llevaron dijo un viejo sargento que cuidaba la puerta del batallón 14.

La niña, con el pasar del tiempo se preguntaba donde estaría su enamorado, hasta que al sospechar de que su padre estaba involucrado en esta extraña desaparición.

Los gritos se escuchaban desde la vereda de enfrente de donde vivía la familia de Irene.

Llantos, gritos como aullidos, conversaciones en voz alta y por ultimo el silencio, los vecinos de Punta Carretas salieron a ver que pasaba pero solo llegaron al silencio.

La desgracia.

En la noche, cuando todos dormían, Irene, salio corriendo de su casa escapándose del causante de su dolor y tratando de encontrar la felicidad que le habían arrebatado.

Lamentablemente no lo encontró, y comenzó a recorrer los lugares que acostumbraban frecuentar juntos, la rambla, las canteras y el puente, desde donde veían ocultarse el sol.

Ya parada en la mitad, miro hacia el horizonte, como quien mira desconsoladamente la lluvia sin poder hacerla parar, bajo la mirada y vio la calle. Algunos dicen que se tiro, otros que alguna fuerza maligna aprovecho la situación para provocar su caída.

La encontraron en la mañana, sin vida tendida en la calle, con una expresión de llanto en su rostro, que pocos soportaban ver tanto dolor.

Así fue que los vecinos se estremecieron al escuchar la noticia, se juntaban para llegar a la casa a dar sus condolencias, mientras desde la puerta se escuchaban los gritos de una madre desconsolada diciendo “Tu, la mataste!”

Del joven soldado, jamas se supo nada, quiero pensar que formo una familia en Artigas y siguió su vida como pudo. Pero algunos de los vecinos entrevistados, no son tan optimistas, algunos hasta comentan que “nunca llego”.

La leyenda.

Hace muy pocos años, una pareja se encontraba en las canteras del parque, en una situación muy romántica, hasta tal punto que perdieron la noción del tiempo y de la gente que los rodeaba.  Se alejaron de las luces y buscaron un lugar mas privado, pero no estaban solos, un maleante que los observaba hacia rato, salio detrás de ellos no con buenas intenciones.

Se abalanzo sobre el muchacho tratando de robarle la billetera y con un arma en la mano los amenazo. Los muchachos aterrorizados comenzaron a entregarles sus pertenencias, el ladrón las agarro y con una sonrisa se dio a la fuga. Pero en su retirada se dio cuenta que detrás de el, había algo o alguien. Se dio la vuelta y no vio nada, hasta que comenzó a correr y ahí se le apareció, una muchacha de blanco con la cara desfigurada, que emitía alaridos, como si fuera un llanto desgarrador, el maleante callo al suelo y muerto de miedo lanzo todas las pertenencias que había hurtado junto con el arma y como pudo se levanto y se dio a la fuga.

La pareja recogió sus cosas y se dirigieron a la comisaría, donde declararon el robo y que una niña con ropas antiguas, de rostro amable y de cabellos rubios los saludo y sin mediar palabra desapareció en la isla que se encuentra en las canteras.


También hay otro relato de un muchacho que decepcionado por el amor, comenzó a caminar por el parque rodó hasta subir al puente y ahí, sintió la necesidad de arrojarse para olvidar sus penas. Cuando comenzó a pasar sus piernas por sobre la baranda protectora, sintió que una mano pequeña lo agarraba del hombro al mirar hacia atrás no vio a nadie. Ese instante sirvió para darse cuenta del error que estaba cometiendo, y en el comienzo del puente vio una niña que lo llamaba, no es necesario que se las describa o si?. Pero ahí no termino la historia, cuando el comenzó a caminar hacia la niña, ella comenzó a correr y la perdió de vista, sin embargo al buscarla, vio a su novia, caminando por el parque. Cuando la vio, corrió hacia ella y para su sorpresa ella lo abrazo como quien abraza a alguien que creía muerto. Entre llantos besos y abrazos no fue necesario dar explicaciones de la pelea.

A los días, cuando se sentaron mas tranquilos a hablar, el muchacho se sincero con su novia y le contó los planes que tenia para darle fin a su vida y como fue que se arrepintió.

Ella asustada con los ojos desorbitados, le dijo: “mientras estaba en casa llorando, apareció una niña, en algún momento pensé que me había quedado dormida, y que era un sueño.  Ella se me acerco llorando y me dijo yo lo perdí, tu no lo pierdas, esta en el puente y al pestañear desapareció. Fue tan real que no dude en irte a buscar hasta que te encontré.

Las historias de parejas que han sido rescatadas, en todos los sentidos, son innumerables la policía tiene registros de denuncias que se han visto cosas inexplicables en las canteras del parque rodo, entre ellas una muchacha joven que merodea las canteras y desaparece en el aire.

¿Un espíritu sin descanso que cuida los enamorados?  Después de ver tantos que agreden y asustan a las personas, nunca imagine admitirlo, pero me gusta mucho la idea de que exista y que nos este cuidando.

Como dato curioso, la pareja “salvada” de esta historia, se caso en la iglesia de punta carretas el 9 de agosto de 1999, la misma fecha en la que fue encontrada Irene Fenandez después de arrojarse por amor. Un año después exactamente nació una hija del matrimonio el mismo día, y saben como se llama? ….. si ….. Irene.

Una leyenda…. sera verdad? o solo un cuento popular… ustedes deciden.

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comentarios
  1. maria dice:

    recien conozco la historia,no sabia nada al respecto,pero si habre ido a ese puente,a pasear, a caminar cuando, era estudiante,no habia dinero y era un hermoso paseo gratis….ja ja ja nunca me encontre con Irene,por suerte………….

  2. Jorge Mesa dice:

    Muy buena historia, una cosa deberías arreglar donde dice:
    “los vecinos de pu… carretas salieron a ver que pasaba pero solo llegaron al silencio.”
    Espero que quisieras decir Punta Carretas jajaj

  3. carlos dice:

    donde quedan estas canteras del parque rodo, nunca las vi y me gustaria conocerlas

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